SaludNiña tapándose el odio

Vamos a analizar una enfermedad que afecta a millones de personas en todo el mundo y que limita su capacidad de escucha. Se trata de la otitis. Descubre con nosotros cuál es su naturaleza para aprender a reconocerla y tratarla. Toma nota de este problema de salud.

 

¿En qué consiste?

Esta dolencia implica la inflamación del oído. Por lo general, esta se debe a la existencia de una infección. Destacamos, como la más común, la conocida como otitis media. Se llama así por estar localizada en el oído medio. Este, por su parte, se halla localizado en la zona posterior a los tímpanos. En función de su gravedad, será expulsado algún líquido en forma fluida, mucosa o purulenta.

 

Las causas de la otitis

En cuanto a las causas de la otitis, estas se producen en la trompa de Eustaquio, que está entre el área trasera de la garganta y el oído medio. Sus infecciones provocan que no se drenen los líquidos que se crean en el oído medio. En consecuencia, se acumulan y bloquean el tubo.

Estas obstrucciones pueden suceder por dos tipos de razones:

  •  Extrínsecas, causas mecánicas debidas a las hipertrofias adenoideas, es decir, las vegetaciones.
  •  Intrínsecas, inflamaciones de las mucosas de la trompa de Eustaquio. Ocasionadas por alergias o infecciones.

Se detectarán, a su vez, en estas zonas bacterias y gérmenes directamente relacionados con la afección.

El diagnostico de la otitis

Para clarificar el diagnostico de la otitis, el médico llevará a cabo una exploración mediante el otoscopio. Constituye la prueba más relevante para localizar la afección. El especialista buscará enrojecimientos, aire o líquido tras el tímpano. Incluso, puede tratar de comprobar si se ha producido alguna perforación.

La otoscopia membránica sirve para identificar si se mueve la membrana del tímpano. Además, la timpanometría es otra prueba complementaria a las ya citadas. La audiometría, por su parte, resulta útil para confirmar si se han padecido con anterioridad infecciones en los oídos.

Los tipos

En cuanto a sus clases, las podemos clasificar en tres categorías. Toma nota:

  • Aguda. La infección se contagia y llega al aparato respiratorio. La reconocerás por la tos. Esta, a su vez, puede ser de dos tipos: de repetición o esporádica.
  • Subaguda. Su rasgo diferencial es la exudación de líquido. Este procede del oído medio, pero los síntomas son leves o inexistentes. Eso sí, si se mantienen durante más de 3 meses, el problema se convertirá en crónico.
  •  Crónica. Si la exudación se prolonga por más de 3 meses representa una de sus fases. La otra conlleva una supuración por un plazo superior al trimestre.

 

Los síntomas

Por lo que respecta a la fase aguda, destacamos la fiebre y la otalgia o el dolor de oído. Asimismo, se manifiestan las irritaciones y el tinnitus. Menos frecuentes son las supuraciones de las otorreas, los vértigos y las parálisis de la cara.

Esta enfermedad afecta, sobre todo, a quienes no han llegado a cumplir los 7 años. Aunque, pasada esta edad, su incidencia disminuya, puede afectar a cualquiera. Por otra parte, es más habitual que surjan estos problemas a lo largo de las estaciones más frías.

También es más probable que incida en niños con predisposición genética a ella o con disfunciones en la faringe y nariz. Cuando los bebés padecen esta afección, se muestran irritados y lloran. Les resulta costoso dormir y es común que la sufran después de los constipados.

Prevención y tratamientos

Una buena prevención puede evitar tener que recurrir posteriormente a los tratamientos. Estos siempre van a resultar más costosos que tomar precauciones. Nos referimos a costosos en términos de plazos, inversión de dinero y complejidad.

Por tanto, te aconsejamos implementar medidas preventivas como lavarte las manos con asiduidad. No abuses de los antibióticos, ya que podrían perder eficacia. Y, en cuanto a los peques, que son más sensibles a estas afecciones, acuérdate de que puedes vacunarlos.

El tratamiento usual consiste en la administración de antibióticos a lo largo de un plazo de entre semana y media y 2 semanas. En 2 días podrás comenzar a notar las mejorías. No olvides que, como complemento, puedes recurrir a los medicamentos mucolíticos y a los descongestionantes nasales.

Sin embargo, has de estar preparado para las fases más graves como los cuadros de sinusitis y adenoiditis crónicas. Cuando se dan estos o los de inmadurez inmunológica, convendrá un tratamiento más concreto y personalizado.

Así mismo, si este problema de salud infantil se torna recurrente puede asociarse a la hipertrofia adenoidea o a la adenoiditis. En estos casos, puede interesarte la extirpación del tejido.

En definitiva, ¡conoce las características esenciales de la otitis y aprende a tratarla!