Consejospastilla rosa

La World Wide Web pone a nuestro alcance una cantidad ingente de información, en ocasiones imposible de asimilar, también en el ámbito de la salud. Pero es posible que no seamos del todo conscientes de los peligros de los autodiagnósticos por Internet. Quien más y quien menos, todos hemos caído en la tentación acudir a la red para consultar el porqué de un dolor, una coloración extraña en alguna parte de nuestro cuerpo o un largo etcétera de síntomas de extensión variable (y directamente proporcional al grado de hipocondría de cada individuo).

En el preciso instante en que pulsamos la tecla «intro», se abre en nuestro ordenador o smartphone todo un catálogo de posibles enfermedades, generalmente graves, que además de incertidumbre pueden acarrear consecuencias tan serias como la propia patología (hasta el momento ficticia, no lo olvidemos), objeto de nuestra consulta virtual.

 

Preguntar al Doctor Google: ¿es recomendable?

Recuerda lo que seguramente en este punto ya hayas olvidado: los diagnósticos de salud debe hacerlos un profesional de la medicina y siempre después de evaluar los signos y síntomas del paciente concreto. Por la web corren muchos bulos, informaciones inexactas y noticias sin contrastar, así que no creas a pies juntillas todo lo que lees.

 

Consecuencias de los falsos diagnósticos en Internet

Repercusiones psicológicas, automedicación y un uso ineficiente de los recursos sanitarios son solo algunas de ellas.

 

Cibercondría

Uno de los riesgos de bucear en un océano de información médica es acabar creyendo que de verdad sufrimos alguna enfermedad concreta solo por el hecho de presentar ciertos síntomas coincidentes. Hasta se ha acuñado un término para este fenómeno: cibercondría. La autosugestión puede llevar a algunas personas a la somatización, transformando en problemas físicos reales la mera preocupación por una posible enfermedad.

Si esa preocupación por la salud se convierte en obsesión, se disparan los niveles de estrés y ansiedad. Y es entonces cuando fácilmente pueden surgir las manifestaciones físicas: insomnio, fatiga, trastornos digestivos, taquicardia, palpitaciones, alteraciones en la presión arterial, dificultad para respirar y un largo etcétera.

 

Automedicación y cambios en la dieta

En Internet, además de un diagnóstico, puedes encontrar tratamientos para esa dolencia (aún no confirmada por ningún médico o enfermero). Pero lo peor es que los sigas. En el mejor de los casos estarás tomando una medicación que no necesites. Y en el peor, las consecuencias para tu organismo pueden ser muy graves, ya que:

– Muchos medicamentos tienen efectos adversos. Para paliarlos, podrías necesitar, a su vez, otros medicamentos que pueden producir nuevos efectos secundarios u otras patologías. A este círculo vicioso se le denomina efecto cascada.

– Puedes ser alérgico a ciertos principios activos sin saberlo.

– En lo referente a alteraciones drásticas en la alimentación, suprimir totalmente ciertos alimentos puede ocasionar intolerancias sobrevenidas o algún déficit de vitaminas o minerales, que pueden desembocar en enfermedades reales.

No olvides que una valoración seria y rigurosa se compone de varias fases, entre ellas una exploración del paciente y las pruebas analíticas pertinentes. El profesional de la medicina emite su diagnóstico en base a todo ello y es entonces cuando prescribe el tratamiento adecuado y personalizado.

 

Incremento del gasto sanitario

Una consecuencia directa de los autodiagnósticos de salud por Internet es un incremento del número de consultas innecesarias en los servicios de salud, ya sea en atención primaria o en urgencias que, por una parte, se traducen en un aumento en el gasto sanitario y, por otra, en demoras en la atención a otros pacientes que posiblemente la necesiten más.

Incluso habiendo optado por acudir al médico, el paciente quizá decida finalmente hacer caso omiso a la opinión del facultativo y seguir con la idea inicial extraída de sus propias investigaciones en la red.

En esta situación, puedes optar por no seguir el tratamiento que te ha prescrito el médico, suspenderlo antes del tiempo pautado o automedicarse y seguir simultáneamente ambos tratamientos (el recomendado por su médico y el autoimpuesto). Incluso, puedes pedir una segunda opinión a otro especialista. De cualquier forma, se vuelve a incurrir en un uso deficiente de los recursos sanitarios y a provocar un evidente riesgo para la salud.

Estos son solo algunos consejos cuyo objetivo es que atajes los peligros de los autodiagnósticos por Internet y hagas un uso más eficiente y responsable de los medios sanitarios a los que tienes acceso. Para más información, contacta con nosotros.