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Las enfermedades infecciosas pueden estar causadas por diferentes tipos de microorganismos. En medicina, los profesionales sanitarios gozan de una gran variedad de métodos de laboratorio para realizar el diagnóstico de las infecciones, según cual sea el agente patógeno causante de la patología. La clínica del paciente será, en muchos casos, de gran ayuda para determinar cuál es la infección y los tipos de tratamiento disponibles. A continuación, te describimos las infecciones más comunes dependiendo del tipo de agente que las cause.

 

Infecciones bacterianas

Gastritis

Infección gástrica causada por el Helicobacter pylori. Muchas personas la padecen de forma asintomática y otras presentan clínica variable. Entre los síntomas más frecuentes están inapetencia, náuseas, vómitos, dolor en la parte superior del abdomen y dispepsia. Una complicación es la úlcera gástrica, que puede presentarse en forma de heces negras o vómitos con sangre. Las mejores pruebas diagnósticas son prueba del aliento, análisis de heces y biopsia de la mucosa gástrica. Para prevenirla deben evitarse el estrés y las sustancias irritantes.

Meningitis

Infección grave de las meninges, que puede provocar daños cerebrales importantes e incluso la muerte. Está provocada por la bacteria Neisseria meningitidis. Cursa con síntomas como fiebre, cefalea, rigidez de nuca, fotosensibilidad y confusión. Algunas de las complicaciones son el coma, las convulsiones y la hipertensión intracraneal.

Para su diagnóstico hay que hacer un análisis de sangre y una punción lumbar para estudiar el líquido cefalorraquídeo. Una buena prevención pasa por la administración de vacuna meningocócica.

Neumonía

Esta enfermedad es provocada por diferentes patógenos, desde bacterias hasta parásitos, siendo el más frecuente Streptococcus pneumoniae. Puede ser muy grave en niños y ancianos. Su sintomatología incluye malestar general, fiebre, tos, dificultad respiratoria y dolor torácico.

Tanto la clínica como una radiografía de tórax son útiles para su diagnóstico, pero para determinar el patógeno causante debe analizarse una muestra de esputo. Existe una vacuna contra el neumococo, pero, en general, la prevención más eficaz es no fumar.

 

Infecciones víricas

Gripe

Infección de las vías respiratorias causada por el virus Influenza. Su sintomatología comienza con escalofríos y sensación de frío. Después llega la fiebre y, con ella, la debilidad, el cansancio y un dolor por todo el cuerpo. Asimismo, la tos y la congestión nasal empeoran con el paso de las horas. También causa intensas cefaleas, acompañadas de dolor en la zona orbitaria y sensibilidad a la luz.

Su complicación más frecuente es la neumonía. El diagnóstico principal es clínico, aunque en algunas ocasiones puede ser útil hacer un análisis de secreciones o una prueba de imagen. La mejor prevención es la administración de la vacuna.

Conjuntivitis

Inflamación de la conjuntiva ocular, que puede estar causada por bacterias o virus. La etiología más frecuente es Adenovirus. Se caracteriza por enrojecimiento, molestias y secreción acuosa.

Para su diagnóstico, debe examinarse el ojo y utilizar una lámpara de hendidura. Se trata de un virus muy contagioso que puede llegar a provocar brotes. Como prevención, hay que evitar el contacto con personas infectadas y realizar una buena limpieza de las manos.

Hepatitis

Inflamación del hígado causada por alguno de los tipos de virus específicos que la provocan. La gravedad y la evolución de sus síntomas varían en función del virus actuante. Algunos pacientes presentan falta de apetito, náuseas, vómitos, fiebre y dolor en la parte superior y derecha del abdomen, mientras otros pueden ser asintomáticos. El síntoma más característico es la ictericia y su complicación más grave es la insuficiencia hepática.

El diagnóstico se realiza mediante un análisis de sangre, determinando la función hepática. Según el tipo de virus la prevención cambia, yendo desde evitar alimentos y agua contaminados hasta la vacunación.

 

Infecciones fúngicas​

Candidiasis vaginal

Infección causada por la levadura Candida que cursa con flujo vaginal blanco o amarillento y espeso, sensación de quemazón, picor y enrojecimiento en la zona genital. Mediante la exploración cutánea y el cultivo de una muestra de raspado se realiza el diagnóstico. La prevención se basa en una buena higiene de la zona, evitar la administración de corticoides y antibióticos y no llevar ropa interior ajustada.

Tiña o pie de atleta

Infección por dermatofitos que provoca descamación de la piel y, sobre todo, prurito. Puede causar grietas y fisuras dolorosas. Su diagnóstico suele hacerse mediante la exploración física y el método de prevención más importante es mantener los pies secos.

 

Infecciones parasitarias

Pediculosis y sarna

Enfermedades causadas por la infestación de parásitos que cursan principalmente con intenso prurito. Se diagnostican principalmente por visualización de los parásitos en la zona afectada. La mejor prevención es evitar el contacto físico.

Con este repertorio creemos haberte ofrecido una significativa muestra de lo que son las infecciones más comunes. Para más información, acude a tu centro de salud y sus profesionales te asesorarán.